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Cómo creamos nuestros contenidos

Cómo creamos nuestros contenidos — forma, cantidad, población estudiada y límites de la información. Lo que necesitas saber antes de decidir.

El recorrido de un texto, de borrador a publicación

Un contenido nace como borrador. Antes de existir como texto se define la pregunta que debe responder; después se reúnen las fuentes, se redacta y cada afirmación relevante se vincula a la referencia que la sostiene. Solo entonces pasa a revisión editorial, y solo si la revisión no deja pendientes se autoriza la publicación.

Ese orden es deliberado. No redactamos primero para buscar fuentes después que justifiquen lo escrito, porque esa secuencia invita a conservar frases atractivas que ninguna referencia respalda. Si en cualquier punto falta una fuente, una unidad, una población o una revisión, el texto retrocede en lugar de avanzar con el hueco anotado para más adelante.

Cómo usamos la automatización y la inteligencia artificial

Podemos utilizar software de automatización y sistemas de inteligencia artificial para organizar inventarios, detectar omisiones, comparar versiones o preparar borradores de trabajo. Esas herramientas no deciden qué página debe existir, no validan una fuente, no aprueban afirmaciones y no autorizan la publicación.

Todo resultado automático se trata como material de trabajo: debe conservar su procedencia, pasar por los mismos controles de evidencia y ser revisado por una persona responsable antes de publicarse. Si faltan la fuente adecuada, la revisión humana o la autorización, el contenido permanece como borrador y fuera del índice.

Las nueve etapas de cada artículo

  1. Análisis de la intención de búsqueda

    Entendemos qué necesita saber realmente el lector antes de escribir.

  2. Recopilación de literatura científica

    Buscamos revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios revisados por pares.

  3. Verificación de recomendaciones oficiales

    Consultamos las recomendaciones de organismos oficiales (NIH, OMS, FDA, reguladores nacionales).

  4. Comparación de fuentes independientes

    Contrastamos varias fuentes independientes antes de concluir.

  5. Revisión editorial del equipo

    El equipo editorial revisa estructura, claridad, precisión y fuentes.

  6. Verificación de vigencia

    Comprobamos que la evidencia citada siga siendo la más actual disponible.

  7. Revisión de enlaces internos y externos

    Verificamos que los enlaces apunten a fuentes fiables y vigentes.

  8. Verificación de afirmaciones

    Cada afirmación relevante debe estar respaldada por una fuente citada.

  9. Aprobación final del equipo

    El equipo editorial aprueba la versión final antes de publicarla.

Qué ocurre antes de publicar

Un material solo se presenta como definitivo cuando ha superado los controles de contenido, fuentes, revisión editorial, experiencia de uso y autorización. Si alguno falta, no se autoriza la publicación ni se incorpora al sitemap.

Los estados de trabajo se conservan en el sistema editorial y en los informes de calidad, no como mensajes para quien busca una respuesta. Esta separación permite que el lector vea únicamente contenido útil y que el equipo mantenga un registro verificable de todo lo que todavía debe resolver.

Los controles que bloquean una publicación

El paso a publicado no depende de una impresión general sobre el texto, sino de controles concretos que deben quedar resueltos uno a uno: que el contenido esté completo, que cada afirmación esté vinculada a su fuente, que la revisión editorial se haya realizado, que la página ya renderizada se haya comprobado y que exista una autorización expresa de publicación e indexación.

Mientras alguno siga abierto queda anotado como bloqueo con su nombre —vinculación de afirmaciones pendiente, revisión editorial pendiente, control de calidad pendiente, autorización pendiente— y la página no avanza. Registrarlos por separado evita el atajo más común: dar por bueno el conjunto porque «casi todo» está listo.

Verificación de afirmaciones, una por una

La verificación no se hace sobre el artículo entero, sino sobre cada afirmación. Para darla por respaldada, la fuente tiene que responder a esa misma pregunta: la misma forma, la misma cantidad, la misma población y el mismo resultado. Una referencia general sobre un ingrediente no sirve para sostener una afirmación específica sobre una cantidad o un uso.

Cuando no encontramos esa correspondencia, la frase se reformula para decir lo que la fuente sí sostiene, o se retira. Es la parte del proceso que más texto elimina, y también la que evita que el portal repita afirmaciones que circulan mucho y se apoyan en poco.

Preguntas frecuentes

¿Quién decide que un contenido está listo para publicarse?

La revisión corresponde al equipo editorial y la autorización de publicación, a la propiedad del sitio. Ninguna de las dos se delega en una herramienta automática: los controles registran qué falta y bloquean el avance, pero no aprueban por sí mismos.

¿Qué ocurre si la evidencia cambia después de publicar?

Revisamos la página, ajustamos la conclusión y dejamos constancia en el historial de cambios con su fecha. Corregir no es un fallo del proceso, es el proceso funcionando. Lo que evitamos es modificar una conclusión sin dejar rastro de que cambió.

¿Usan las mismas fuentes para todo un artículo?

No. Cada afirmación necesita una fuente que responda a esa pregunta concreta, con su población, su forma y su resultado. Por eso una misma página puede citar documentos de tipos muy distintos, y por eso una lista larga de enlaces no equivale por sí sola a un contenido bien respaldado.

¿Puedo proponer un tema o señalar un error?

Sí. A través de la página «Cómo informar un error» puedes indicarnos la dirección de la página y la parte del texto que te parece incorrecta, con la fuente en la que te basas si la tienes. El equipo editorial revisa el aviso frente a las fuentes y registra el resultado, se confirme o no.