Guía de ingredientes
Cómo trabajamos en Criterio Sano
Todo lo verificable sobre Metodología editorial y evidencia: etiqueta, fuente, contexto y qué queda fuera de la evidencia actual.
Respuesta breve
Evaluamos afirmaciones concretas, no ingredientes completos. Cada conclusión debe conservar su población, forma, resultado, límites y fecha de revisión.
Qué significa
Una afirmación es una idea verificable y delimitada. Su nivel de evidencia no se transfiere automáticamente a otra dosis, producto, población u objetivo.
Proceso de revisión
Definir la pregunta antes de buscar
definir la pregunta antes de buscar.
Registrar fuentes incluidas y excluidas
registrar fuentes incluidas y excluidas.
Separar certeza, magnitud y aplicabilidad
separar certeza, magnitud y aplicabilidad.
Registrar lo que falta
Si una fuente, unidad, población o revisión no está disponible, el contenido permanece en borrador y no se completa por intuición.
Cómo usar esta información
Usa esta metodología como una lista de comprobación al leer cualquier página del portal. Localiza la afirmación concreta que se evalúa, comprueba que conserva población, forma, cantidad y resultado, y mira la fecha de revisión antes de darla por vigente.
Comprueba después que la fuente mostrada responde a esa misma pregunta y que sus límites aparecen junto a la conclusión. Lo que falta se registra en el sistema editorial y no se completa por intuición. Contrasta siempre la conclusión con las advertencias de la página correspondiente y trasládanos lo que no encaje a través de «Cómo informar un error». El límite es explícito: informamos sobre lo que dicen las fuentes, no indicamos qué debes tomar.
Cómo elegimos y jerarquizamos las fuentes
Partimos de la pregunta, no de la fuente. Una vez delimitada la afirmación —población, forma, cantidad y resultado— buscamos primero síntesis de evidencia, como revisiones sistemáticas y metaanálisis, junto a documentos de organismos oficiales y reguladores; después, estudios primarios revisados por pares que respondan exactamente a esa pregunta.
No usamos como fuente principal blogs, foros, material promocional de marcas ni publicaciones sin autoría verificable. Registramos qué se incluyó y qué se descartó, para que la ausencia de una fuente sea una decisión visible y no un olvido. Cuando dos fuentes de calidad comparable discrepan, lo decimos: la discrepancia forma parte de la información y no es algo que debamos resolver por preferencia interna.
Qué significa el nivel de certeza
La certeza responde a una sola pregunta: cuánta confianza merece esta conclusión concreta. No mide el tamaño del efecto, no indica si algo es adecuado o seguro para una persona y no se hereda entre afirmaciones distintas.
Una certeza alta describe un respaldo consistente y aplicable a la población descrita. Una certeza moderada, información útil pero con límites reconocidos. Una certeza limitada o insuficiente significa que la conclusión práctica sigue siendo incierta. Conviene no confundir «evidencia limitada» con «no funciona»: puede faltar investigación, o la disponible puede ser demasiado heterogénea para concluir. Marcamos esa diferencia de forma explícita porque mezclarlas es una de las maneras más habituales de exagerar algo o de descartarlo sin motivo.
Qué fuentes llegan a una página pública
Localizar una referencia no basta para mostrarla como respaldo. Primero se comprueba que responde a la afirmación concreta, que sus datos de población, forma, cantidad y resultado coinciden y que sus limitaciones quedan descritas.
Solo las fuentes aceptadas para una afirmación pueden presentarse como evidencia en la página. Las referencias aún no comprobadas, las decisiones editoriales y los estados de revisión permanecen en el sistema de trabajo y en los informes internos. Si una página no cumple los controles aplicables, no recibe autorización de publicación ni de indexación.
Informamos, no prescribimos
Describimos lo que dicen las etiquetas y las fuentes; no indicamos qué debe tomar una persona, en qué cantidad ni durante cuánto tiempo. Tampoco interpretamos análisis ni sugerimos iniciar, suspender o modificar un tratamiento.
Esa frontera no es una fórmula defensiva. Define qué preguntas puede responder la información de la que disponemos y cuáles requieren a alguien que conozca la historia clínica, la medicación y el contexto de quien pregunta. Por eso las advertencias concretas viven junto a la afirmación que las provoca y no solo en el aviso general, y por eso cada página remite a un profesional sanitario en el punto en el que la decisión pasa a ser individual.
Preguntas frecuentes
¿Por qué evalúan afirmaciones y no ingredientes completos?
Porque un ingrediente no tiene un único nivel de evidencia. La misma sustancia puede tener un respaldo razonable para un resultado y ninguno para otro, en otra población o en otra cantidad. Calificar «el ingrediente» obligaría a mezclar preguntas distintas bajo una sola etiqueta, que es justamente el error que intentamos evitar.
¿Qué ocurre cuando falta una fuente, una unidad o una revisión?
El contenido permanece en borrador y el hueco se registra como pendiente. No se completa por intuición ni se sustituye por una formulación vaga que suene informativa. Preferimos una página que declara lo que no sabe a una que rellena el vacío con lenguaje ambiguo.
¿Con qué frecuencia se revisa una conclusión?
Cada página muestra su fecha de última actualización. Revisamos cuando aparece evidencia relevante, cuando cambia una guía o una regulación aplicable, o cuando un aviso de lector señala un problema verificable. Si la fecha que ves es antigua, trátala como un dato más de la lectura.
¿Un nivel de certeza alto significa que algo es seguro para mí?
No. La certeza describe la confianza en una conclusión general para una población descrita; la seguridad en tu caso depende de tu situación, tu medicación y tus condiciones de salud. Son dos preguntas distintas y solo la segunda puede responderla un profesional sanitario que te conozca.